Cómo los Conflictos Son Inevitables y, a la Vez, una Oportunidad para Promover la Confianza y Comprensión
- Julio Wong
- 16 dic 2025
- 3 Min. de lectura
La Ilusión de la Armonía Constante

Desde películas hasta cuentos de hadas, se nos vende a menudo la idea de que las relaciones exitosas (ya sean de pareja, laborales o familiares) son aquellas libres de fricción. Esta es una ilusión peligrosa. Cuando inevitablemente surgen desacuerdos, muchas personas se estresan y concluyen: "Hay un problema en nuestra relación" o "No somos compatibles".
La verdad es que el conflicto no es una señal de fracaso; es una señal de interacción. Donde hay dos o más individuos con distintas experiencias, necesidades y perspectivas, el conflicto es inevitable. No es el conflicto en sí lo que define la relación, sino cómo elegimos enfrentarlo.
El Conflicto: ¿Amenaza o Desafío?
Definamos el conflicto dentro de una relación. Generalmente, ocurre cuando:
Hay una incompatibilidad de metas (ej. dónde gastar dinero).
Hay un choque de valores o estilos (ej. uno es puntual, el otro es relajado).
Hay necesidades no satisfechas o expectativas no comunicadas.
Cuando reaccionamos al conflicto desde el miedo (como si fuera una amenaza), nuestras respuestas tienden a ser: defensa, ataque o retirada (el modo "lucha o huida"). Estas respuestas son los "Saboteadores de la Relación", destruyendo la conexión.
La Oportunidad Oculta: Tres Pilares para Transformar el Conflicto
Paradójicamente, la incomodidad de un desacuerdo contiene el mayor potencial para el crecimiento de la relación. Al manejar el conflicto con intención, se activan los tres pilares que construyen relaciones profundas:
1. Fomentar la Comprensión (La Perspectiva del Sabio)
El conflicto es el momento perfecto para practicar la curiosidad en lugar de la certeza. En lugar de asumir que sabes por qué el otro actúa, adopta la Perspectiva del Sabio y pregúntate:
Curiosidad: "¿Qué necesidad o valor fundamental está tratando de proteger la otra persona con su punto de vista?"
Empatía: "¿Qué se siente estar en su lugar en este momento?"
Esta pausa mental te permite ver el problema no como una batalla que debes ganar, sino como un misterio que deben resolver juntos. La comprensión profunda desarma la ira y el juicio.
2. Promover la Confianza (El Poder de la Vulnerabilidad)
La confianza no se construye solo cuando todo va bien; se cimenta cuando la relación soporta una prueba de estrés. Al abrirte durante el conflicto y compartir tus emociones genuinas (sin culpar), demuestras:
Seguridad: Que la relación es un espacio seguro donde las emociones "negativas" están permitidas.
Integridad: Que estás dispuesto a mostrar tu lado vulnerable y hacerte responsable de tu parte en el problema.
Superar el conflicto juntos, sabiendo que ambos sobrevivieron al desacuerdo, genera una "memoria de resiliencia" que eleva el nivel de confianza.
3. Fortalecer el Vínculo (El Arte de la Conexión)
Cuando el conflicto termina en una solución mutua, la relación se refuerza. Esto requiere cambiar el enfoque de "Yo vs. Tú" a "Nosotros vs. el Problema".
La clave está en la reparación. El cierre exitoso de un conflicto incluye:
Validación: Reconocer el dolor o el punto de vista del otro.
Compromiso: Diseñar una solución que honre, al menos en parte, las necesidades de ambos.
Reconexión: Un gesto de afecto o afirmación que demuestre que, a pesar del desacuerdo, el vínculo es prioritario.
Tu Próximo Paso: Del Miedo al Encuentro Constructivo
El conflicto es el crisol donde se forjan las relaciones más fuertes. En lugar de temer la próxima disputa, mírala como una invitación a la intimidad. Cada desacuerdo manejado con comprensión, respeto y curiosidad no solo reduce tu estrés, sino que añade un ladrillo más a la base de la confianza mutua.
Elige intencionalmente activar tu Sabio Interior (tu cerebro positivo) en el calor del momento. Para esto puedes prácticar los ejercicios incluidos en mi articulo anterior "Cómo tus Saboteadores Generan tu Estrés, y Cómo Puedes Superar su Impacto"
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Referencias bibliográficas:
Chamine, S. (2012). Positive Intelligence: Why Only 20% of Teams and Individuals Achieve Their True Potential—and How You Can Achieve Yours. Greenleaf.
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