8 consejos para dejar de vivir a las carreras
- Julio Wong
- Jun 6
- 4 min read
Explora las causas de vivir a las carreras y descubre cómo puedes apresurarte menos.

A veces realmente competimos contra el reloj, como cuando intentamos alcanzar un vuelo. Sin embargo, muchas personas se apresuran todos los días tratando de cumplir con todas las tareas de su lista de pendientes. Pero, ¿qué significa exactamente vivir a las carreras?
Podemos definir vivir a las carreras como el comportamiento que surge al percibir que nos falta tiempo (Szollos, 2009). En términos más simples, cuando sentimos que el tiempo no nos alcanza, reaccionamos apresurándonos para poder hacer las cosas más rápido. Esta reacción tiene sentido cuando realmente estamos cortos de tiempo, como cuando corremos hacia la puerta de embarque minutos antes de que salga nuestro vuelo. Sin embargo, apresurarnos no es necesario para muchas de las actividades que hacemos con prisa.
Para saber si realmente debemos apresurarnos o no, necesitamos entender por qué sentimos esa necesidad. Solo así podremos empezar a dejar de vivir a las carreras.
Causas de vivir a las carreras
Puede que vayas de una tarea a otra con prisa, pero ¿alguna vez te has preguntado cuáles son las verdaderas razones por las que siempre estás apurado? Aquí te presentamos algunas de las causas más comunes de vivir a las carreras:
Expectativas y normas sociales: En algunas sociedades, como Estados Unidos, estar ocupado se considera un signo de productividad y estatus (Bellezza, Paharia y Keinan, 2017). En estas sociedades, la gente cree que mientras más ocupados estén, más productivos y exitosos parecen. Por eso, muchos de nosotros llenamos nuestra agenda de tareas y dedicamos el mínimo de tiempo posible a cada una.
Sentido de autoimportancia: ¿Conoces a alguien que nunca parece tener tiempo para ti o que siempre hace todo a las carreras cuando está con otros? Algunas personas apresuran sus interacciones sociales para demostrar su estatus. En otras palabras, estas personas ven el vivir a las carreras como una forma de validar su autoimportancia.
Falta de priorización: A veces no valoramos correctamente la importancia de las tareas en nuestra lista de pendientes y no les damos prioridad. Como consecuencia, actuamos como si todo fuera una emergencia que debe hacerse de inmediato.
Procrastinación: La procrastinación puede parecerse a la falta de priorización, ya que también es una forma de malgastar el tiempo. Sin embargo, en este caso, la persona suele dedicar la mayor parte de su tiempo a cosas triviales, mientras deja para el último momento las tareas realmente esenciales.
Impaciencia: Algunas personas no son tan pacientes como otras. Por eso, cuando no tenemos paciencia para hacer la mayoría de las cosas, apresuramos nuestras tareas para obtener resultados lo más rápido posible.
Cómo dejar de vivir a las carreras
Ahora que entendemos las principales causas y consecuencias de vivir a las carreras, podemos abordarlas para ayudarnos a bajar el ritmo y disfrutar más de lo que hacemos. Aquí tienes algunos consejos para comenzar:
Prioriza. No todo lo que está en tu lista de pendientes es una emergencia. Seguramente, algunas de tus tareas son más importantes y urgentes que otras. Trata de identificar cuáles tareas necesitan ser terminadas pronto y enfoca tu energía en completarlas.
Administra tu tiempo. La gestión del tiempo es fundamental para lograr hacer todo a tiempo. ¿Tienes un proyecto grande que debes entregar el próximo mes? Intenta trabajar en él alrededor de una hora cada día, así no tendrás que correr para terminarlo unos días antes de la fecha de entrega. Usar un calendario para planificar tu semana o mes puede ayudarte a dividir los proyectos grandes en partes más pequeñas.
Sé transparente sobre tus limitaciones de tiempo. A veces aceptamos más tareas de las que podemos manejar. Si tienes más cosas por hacer de las que puedes manejar, puedes sentir la necesidad de apresurarte. Di que no si es necesario y pon límites cuando haga falta.
Practica la atención plena. A veces es difícil ser pacientes cuando lo único que queremos es alcanzar nuestras metas. Pero practicar la atención plena puede ayudarte a entender lo que sucede a tu alrededor y a valorar profundamente el proceso.
Replantea tus tareas recurrentes. ¿Te cuesta trabajo realizar las tareas del hogar? Si vives con otras personas, considera pedirles que colaboren más o que empiecen a turnarse. También puedes reflexionar sobre la frecuencia con la que realmente necesitas hacer ciertas tareas.
Prepárate para lo inesperado. Procura estar listo para imprevistos como un embotellamiento camino a una reunión, una emergencia médica en tu semana más ocupada o que falte un ingrediente para una comida. Dejar tiempo extra para las actividades de tu lista de pendientes puede ayudarte a evitar el estrés adicional que causan los obstáculos y aun así terminar a tiempo sin andar a las carreras.
No hagas varias cosas a la vez. Nuestro cerebro solo puede procesar una cosa a la vez. A menos que la segunda tarea no requiera atención, quizá sea mejor evitar hacer varias cosas al mismo tiempo.
Ve más despacio. Finalmente, considera tomarte tu tiempo y procesar toda la información disponible cuando trabajes en una tarea. Las decisiones apresuradas pueden llevarte a arrepentirte a largo plazo.
Muchos de nosotros nos apresuramos para terminar las cosas lo más rápido posible. Hacerlo puede significar que no disfrutamos el proceso y cometemos errores en el camino. Disminuir la prisa puede reducir nuestros niveles de estrés, disminuir los errores en nuestras tareas, prevenir el agotamiento y aumentar nuestra satisfacción y bienestar. Si entendemos por qué vivimos apurados, podemos encontrar maneras de bajar el ritmo y disfrutar más el camino. Esperamos que te hayas tomado tu tiempo para leer este artículo y que hayas encontrado algunos consejos útiles para vivir con menos prisa.
Referencias
Bellezza, S., Paharia, N., & Keinan, A. (2017). El consumo ostentoso del tiempo: Cuando el estar ocupado y la falta de tiempo libre se convierten en símbolo de estatus. Journal of Consumer Research, 44(1), 118-138.
Szollos, A. (2009). Hacia una psicología de la presión crónica del tiempo: Revisión conceptual y metodológica. Time & Society, 18(2-3), 332-350.
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